Vías hacia el cambio sistémico

Cuatro casos inspiradores y un nuevo conjunto de variables para comprender la innovación social 

El creciente movimiento global de la innovación social, que puede ser descrito simplemente como “nuevas ideas que resuelvan problemas sociales”, está evolucionando a un ritmo inesperado. Somos testigos de un aumento no sólo en el número de  innovaciones sociales sino también los tipos de enfoque.  Este libro ha sido inspirado por un deseo a profundizar nuestra comprensión de la innovación social y su papel en enfrentar los retos sociales, ecológicos y económicos más urgentes de hoy.

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¿Qué es la innovación social?
Las definiciones sobre qué es la innovación social van de la más simple ―“nuevas ideas (productos, servicios y modelos) desarrolladas para cubrir las necesidades sociales insatisfechas”―[1] a la más compleja ―“soluciones innovadoras para un problema social que son más efectivas, eficientes y sostenibles que las soluciones ya existentes, el valor de las cuales repercute principalmente en el conjunto de la sociedad y no en las personas de forma individual”.[2] A partir de las definiciones más citadas, se pueden destacar tres características principales de la innovación social: en primer lugar, la novedad y la eficacia de la idea; en segundo lugar, su orientación hacia la solución de un problema social (que incluya desafíos sociales, ambientales, económicos y éticos), y, finalmente, la generación de valor colectivo en lugar de valor individual.

La innovación social también puede tener formas distintas. Puede ser un producto, un proceso de producción o una pieza de tecnología; sin embargo, además puede ser una idea, un principio, una nueva legislación, un movimiento social, una intervención o una combinación de todos los anteriores. “La innovación recibe a menudo una definición compleja; nosotros preferimos la más simple: ‘Nuevas ideas que funcionan’”.[3]

También existe una familia de términos relacionados con este campo, como el emprendimiento social, las empresas sociales y la innovación social, que hacen referencia a diferentes aspectos de este sector emergente. El emprendimiento social explora las cualidades personales de los individuos que se encuentran tras la innovación, como el liderazgo, el pensamiento radical y la capacidad de innovar e inspirar a otros. La empresa social se refiere al modelo de organización capaz de generar valor combinado (social y económico). La innovación social, sin embargo, a menudo es vista como algo de mayor alcance y más radical, incluso hasta el punto de llegar a promover un cambio sistémico.

Inspirados por el dinamismo de la corriente de pensamiento actual sobre la innovación social, los autores de Vías para el cambio sistémico, publicado por el Instituto de Innovación Social de ESADE,[4] hemos definido un conjunto de variables con el que comprender mejor el potencial que tiene cualquier innovación social para dar lugar a un cambio sistémico. Estas variables incluyen varios aspectos, entre estos: el nivel de transformación social alcanzada, las estrategias desplegadas para trabajar en todos los sectores, la sostenibilidad financiera, el tipo de innovación y, por último, la posibilidad de ampliarla o replicarla.

Cuatro ejemplos inspiradores
Bajo el prisma de estas cinco variables, hemos analizado cuatro ejemplos de innovaciones sociales: Avaaz, un movimiento global en la web que tiene como objetivo cerrar la brecha entre el mundo que tenemos y el mundo que queremos, con más de 20 millones de miembros en 194 países; Banc d’Aliments de Barcelona, el cual, con la misión de combatir la pobreza y el derroche de alimentos, recolecta y redistribuye más de 2 millones de euros en alimentos todos los meses; Behaviourial Insights Team, que aplica la economía del comportamiento a las políticas públicas en el Gobierno del Reino Unido, lo cual ha logrado un ahorro de costes sin precedentes y ha establecido varios objetivos sociales; y finalmente las redes de intercambio, unos sistemas de intercambio de productos y de conocimiento, autoorganizados y sin hacer uso de dinero, que operan en los barrios de Barcelona.

Por último, cabe destacar que, como los desafíos actuales del mundo son tan complejos y diversos, nunca habrá una solución única que se ajuste a todos los modelos de innovación social. La propia naturaleza de esta, entendida como una nueva y mejor forma de resolver los problemas sociales, conlleva que no tenga sentido establecer una definición concreta, sino, más bien, crear ambientes que permitan un proceso de destrucción creativa con el objetivo social de prosperar. Las variables que proponemos tienen como fin contribuir a una mejor comprensión de estos entornos.

Heloise Buckland, Co-fundadora de Barcelonya, Directora de Programa de Avalon Sustainability School e investigadora de ESADE.
www.innovacionsocial.esade.edu


[1] Bacon et al., 2008
[2] Phills et al., 2008
[3] Mulgan et al., 2007
[4] Publicación disponible en castellano aquí o en ingles aquí.

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